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Kawazu, el pueblito japonés que dio la bienvenida a la primavera

Las flores de cerezo tiñeron de rosa al pequeño pueblo de japón, invitando a los turistas a presenciar una experiencia natural única.

La primavera llegó más temprano a Kawazu, un pequeño pueblo ubicado al este de Japón. La localidad de las afueras de Tokio es reconocido por sus 8 mil árboles de cerezos que florecen todos los años en esta época y atraen miles y millones de turistas que se asombran con el romántico paisaje teñido de rosa.

Las flores, conocidas como “sakura” en japonés, suelen florecer hacia finales de marzo o principios de abril. Pero los árboles en Kawazu pertenecen a una variedad única cuyas flores brotan antes que las otras. Una pequeña locomotora lleva a los pasajeros hacia un viaje único, envueltos en un mar de fragancias y aromas, y en distintas tonalidades del rosa brillante que invade la ciudad. En la noche, los árboles se iluminan con reflectores y sus reflejos bailan en las aguas de la península de Izu.

Las flores de cerezos son altamente simbólicas en Japón, ya que se asocian a la fugacidad de la vida. Representan la aceptación del karma y el destino y la eventual bienvenida a la muerte. Por esta razón, suelen aparecer en mucho del arte japonés y se transformaron en una imagen que identifica al país.

CEREZO VA